Dulce María Sauri Riancho de Sierra, quien fuera
presidenta nacional del PRI de 1999 a 2002, en una parte del gobierno federal
que encabezó Vicente Fox, se deslindó de cualquier acuerdo bajo la mesa con el
Partido Acción Nacional, si bien señala que sí se dieron diversos acuerdos, pero
nunca como los recientemente revelados.
En fechas recientes, fueron puestos a la luz pública los acuerdos firmados entre César Nava, dirigente nacional del PAN y Beatriz Paredes, dirigente nacional del PRI, para favorecer propuestas o iniciativas del presidente Felipe Calderón, como en el caso del aumento al IVA y el IETU.
"Me asumo aludida. Lo fui por Xóchitl
Gálvez cuando habló de las negociaciones y lo que calificó de "chantajes del
PRI" durante del gobierno de Vicente Fox, quien también puso su grano de arena,
al hablar de los incumplimientos de Roberto Madrazo y de Beatriz Paredes,
entiendo que cuando presidía la Cámara de Diputados, en 2001. Sin embargo, las
imputaciones del ex-Presidente Fox podrían dejar la impresión de que, durante su
administración, se tejieron acuerdos con algunos dirigentes priístas, que sí se
respetaron", apuntó en Mérida la también ex gobernadora interina. "No puedo
dejar de sentirme aludida. Presidí el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, del 30
de noviembre de 1999, al 4 de marzo de 2002. Esto significa que mi
responsabilidad en el máximo órgano de dirigencia partidista coincidió con los
primeros 15 meses de la gestión de Vicente Fox. La relación con el
nuevo gobierno federal panista fue, desde sus inicios, compleja, plagada de
mutuas desconfianzas, incómoda para los más directamente involucrados, como era
el caso de la dirigencia nacional del PRI, los gobernadores priístas y el
Ejecutivo federal, en particular, el Presidente y el Secretario de Gobernación,
Santiago Creel", reveló Sauri Riancho.
La también ex legisladora dijo que la construcción de
acuerdos es parte fundamental del ejercicio de la política, pero sus límites
deberían estar marcados por la ley, la ética y la moral pública: "No es cierto
que todo se vale para ganar una elección o que todo se puede hacer para
descarrilar la pretensión de triunfo del adversario. Tampoco considero que sea
válido convertir la aplicación de la ley en instancia de presión a favor o en
contra de alguno de los involucrados: procedo, si no me respaldas en lo que
pretendo; dejo pasar, me hago el disimulado, si colaboras a mi gusto y
conveniencia. Estas conductas pueden ser eficaces en el corto plazo. A la larga,
el engaño y la simulación acaban por devastar la moral de la sociedad en su
conjunto y afectar a sus mismos promotores", sentenció.
Recordó que a ella le tocó vivir el momento de los
contactos "entre el nuevo gobierno y la nueva oposición".
En los primeros meses de gobierno, a mediados de 2001,
recibí el ofrecimiento de la Secretaría de la Función Pública para presentarle
al PRI el nuevo programa de combate a la corrupción a cargo de esa dependencia.
Acepté y solicité la realización del evento en la propia sede del CEN, en
presencia del Comité en su conjunto. Asistieron el secretario Francisco Barrio y
se incorporó el Secretario de Gobernación. Los medios de comunicación, invitados
también, dieron cuenta de esa reunión, inédita en la historia política del país,
de los temas y del alcance de las palabras de los secretarios expositores. Nada
oculto, todo sujeto al escrutinio público, comenzando por el de la militancia
priísta, refirió al hablar de lo que consideró fue el primer acuerdo entre el
gobierno federal del PAN y la dirigencia del PRI.
También habló de la negociación del "paquete económico"
2002, en Los Pinos e hizo una revelación:
"Sentados en torno a la mesa de su oficina y acompañado
por el secretario Creel, fui cuestionada por el Presidente sobre la posición
definitiva del PRI acerca del incremento del IVA. Mi respuesta fue que hacía
míos los argumentos de Fox candidato al gobierno de Guanajuato, en 1995,
expresados en las notas periodísticas y en los desplegados que mandó publicar:
no al IVA, en este caso, a alimentos y medicinas. Le entregué las fotocopias de
los documentos (...) El rostro del Presidente Fox reflejó asombro. Se apuró a
manifestarme que las circunstancias habían cambiado mucho en 6 años; que ahora
sí era necesario, que era viable aumentar el IVA y devolverlo "copeteado" a los
más pobres. Yo insistí que los argumentos de entonces lamentablemente tenían aún
vigencia: que empobrecían más a los más pobres, que son los que gastan la
proporción más alta de sus escasos ingresos en comprar comida y si alcanza,
medicinas". Luego, en consecuencia, al no ceder el PRI, refiere Sauri Riancho,
vendría el "Pemexgate".